Coordina: Santiago López Petit
Publicado el 15.03.09
, por Santiago López Petit
El poder terapéutico construye su propia relación de poder camuflándola como una relación de protección y ayuda. El terapeuta vela por nuestra vida, y en la medida que lo hace, aceptamos incluso que nuestra misma vida sea rehecha. Esta conformación borra toda dimensión colectiva del malestar que es así reconducido a una cuestión personal. El contrato terapéutico consiste en la formulación jurídica (explícita o no) mediante la que aceptamos ese tratamiento que nos contempla como seres deficitarios (déficit de sociabilidad, déficit emocional…). Nos proponemos estudiar qué contratos terapéuticos están en marcha en los campos más diversos: escuelas, cárceles, ciudad… como un modo de aproximación a esta nueva modalidad de poder.