Prólogo
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Publicado el 13.12.06 , por Espai en Blanc

Espai en blanc es el nombre de un proyecto que nació en Barcelona en 2002 con el objetivo, como dijimos entonces, “de hacer de nuevo apasionante el pensamiento”. Apasionante quiere decir que nos vaya la vida en ello y eso ocurre cuando el pensamiento se hace colectivo, afecta nuestra propia manera de vivir y se alza como un desafío a las obviedades sobre las que se asienta nuestra realidad. Nuestro espacio en blanco quería ser una brecha en el mundo-espejo que al contemplarnos reproducimos todos los días, un trinchera desde la que combatir al sentido común, un agujero en la realidad. Por eso se abrió como una grieta entre mundos, relacionándolos y alterándolos a la vez: entre la universidad y el activismo, entre el discurso político y el discurso filosófico, entre la acción y la reflexión, entre la palabra docta y la palabra anónima, entre géneros, disciplinas, registros y lenguajes. Por eso también Espai en Blanc nació como un gesto abierto y radical. Abierto a todos y a todos los imprevistos. Radical porque asume la ausencia de fundamento del pensamiento crítico hoy.

Desde este punto de partida, Espai en Blanc ha emprendido un proceso de elaboración de un pensamiento colectivo y en situación. Ligado a nuestras propias prácticas, a nuestra propia vida, pero alterando su ritmo y su disposición, hemos detenido nuestras habituales prisas entorno a proyectos como las Jornadas sobre el Estado-guerra (septiembre 2002) la carpeta Programas de subversión (Archipiélago nº53), el Informe Barcelona 2004: el fascismo postmoderno (Ed.Bellaterra 2004), la colaboración con la película El taxista ful (Jo Sol, 2005) o los encuentros La tierra de nadie en la red de los nombres (enero-mayo 2006).

Ahora Espai en Blanc da nombre también a una revista de publicación anual en la que se reúnen los materiales que componen nuestro trabajo escrito. “Materiales para la subversión de la vida”: así hemos descrito esta revista. “Materiales” porque nuestros trabajos no son obras para archivar sino piezas con las que seguir trabajando, nosotros mismos o quienes encuentren algo de importante en ellas. “Para la subversión de la vida”, porque en la época global la revolución pasa directamente por cada una de nuestras vidas. Parece una paradoja: cuando el mundo actual es totalmente interdependiente, ¿cómo puede ser cada una de nuestras vidas un campo de batalla? Esta paradoja es la realidad de la sociedad-red: cada uno, aislado, está atado al todo. Pero si la vida se puede subvertir es porque la vida, tu vida, no es individual. Tu vida no eres tú como individuo, ésa es la ficción de la democracia formal y del mercado. Tu vida es el mundo. Tu vida es un querer vivir que se comparte y que por eso mismo puede desafiar al poder que la encierra y la aísla. Más allá de la crítica a la vida cotidiana que se desarrolló en los años 70 frente a los análisis macrohistóricos y economicistas del materialismo histórico, la época global nos exige pensar a fondo qué significa la subversión de la vida cuando el plantea y mi cuerpo son las dos caras inseparables de un mismo dispositivo de poder.

Ésta es la exigencia, pero podemos preguntarnos: ¿para qué tomar la palabra? ¿para quién? ¿tiene sentido hoy pretender construir un discurso? Y en la misma línea: ¿no es redundante añadir una revista más al océano de las publicaciones actuales? Se ha dicho, durante tiempo, que en el apoteosis de la comunicación lo más subversivo y lo más necesario era crear vacuolas de silencio en las que poder pensar. Pero precisamente: si se trata de poder pensar, tras la interrupción viene la palabra. Si tenemos que poder pensar, tenemos que poder hablar. El “cómo” no está garantizado. Hay que ensayar, experimentar, y en esto consisten estos materiales.

Este primer número de la revista de Espai en Blanc tiene como título “Vida y política”. Es la encrucijada en la que se sitúa nuestro trabajo tal como lo hemos descrito hasta aquí. La democracia-mercado y su representación mediática han separado la vida y la política: nada de vivo queda en la política y nada de político respira en la vida. Y en cambio, cualquier acontecimiento de la vida puede hoy politizarse: el acceso a la vivienda, un incendio, la falta de sentido de la propia existencia, el cansancio, el ocio en la calle... ¿Cómo se relacionan hoy vida y política? ¿Qué significaría tener una vida política? Los materiales de la vida y los materiales de lo político se confunden y se rehuyen a la vez. La ambivalencia domina nuestra relación con todo lo que nos pasa.

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